Modelo especulador vs modelo productor

La producción pierde rentabilidad, pero la especulación financiera obtiene ganancias siderales. 

Por Guillermo Alamino

La economía propuesta por el Gobierno nacional  beneficia claramente al sector financiero en perjuicio del área productiva del país, fruto de las  altas de tasas de interés y la continuidad de la Ley de Entidades Financieras, decretada por la última dictadura militar. Esto apuntala un modelo que profundiza la pobreza, el desempleo y la desintegración social.

El último comunicado de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa fue contundente respecto al escenario que viven las PYMES en la actualidad. “En los últimos 3 años los bancos ganaron más de $ 300.000 millones, mientras que cerraron miles de Pymes”, expresaron.

“Las subas en las tasas de interés de mercado de los últimos meses impulsaron un aumento preocupante en los costos financieros que cobran los bancos y las compañías financieras a empresarios y consumidores”, agregaron.

El costo financiero  total a préstamos personales  muchas veces supera el 100%, en tanto que las entidades bancarias cobran entre un 0,5 y 1% de interés por depósitos en efectivo y pretenden aumentarlo a un 1,5%, lo que afectaría a más de 15 millones de usuarios.

“En 2017 ganaron $ 77.709 millones, y los últimos datos del Banco Central muestran que en octubre pasado los bancos obtuvieron ganancias por $ 19.104 millones, un 50% más que en septiembre”, afirma CAME.

Al mismo tiempo el ámbito productivo atraviesa una situación complicada. “En los sectores productores de legumbres, leche, vino, tabaco, miel, yerba, cítricos, frutas finas y verduras, entre otros, se registra un nulo o escaso nivel de rentabilidad en plena época de cosecha que impide cualquier planificación a corto y mediano plazo”, dice la organización empresarial.

“La mayoría de los complejos productivos deben afrontar, además, una fuerte caída del consumo interno que no sólo afecta la rentabilidad sino también incrementa los costos fijos de las explotaciones en el interior del país”, continúan.

Como ejemplo se puede citar a la actividad vitivinícola en la cual un productor recibirá $8 pesos por kilo de uva, pese a que en las góndolas una botella de vino cuesta alrededor de $80.

La producción debe fomentarse y  la especulación financiera tendría que prevenirse o ser castigada. El casino bancario juega con el futuro de millones de argentinos y no contribuye al desarrollo nacional, ni la creación de una sociedad justa.

La Ley de Entidades Financieras, la herencia que ningún gobierno cuestiona

La Ley de Entidades Financiera (21.526) fue decretada durante la última dictadura militar  y promovida por el entonces ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz.  Ninguno de los gobiernos democráticos modificó esa normativa que favorece a los bancos  y perjudica a los usuarios y productores.

Si bien la normativa original tuvo 190 reformas, el espíritu de este estatuto sigue intacto. La Ley 21.526 provocó la desaparición de las antiguas Cajas de Crédito y le permitió a las instituciones financieras ejecutar cualquier tipo de operación en tanto no estén prohibidas. Esto se complementó a otras legislaciones que instituyeron la liberalización de la tasa de interés, la descentralizaron de los depósitos bancarios y la promoción de  inversiones extranjeras, que generó la creciente extranjerización de las entidades bancarias.

Como consecuencia y, según la página web “Las Leyes de la Dictadura”, el sistema financiero argentino esta basado en los siguiente ítems: “1) Los créditos para individuos pasaron a dominar la cartera de créditos en detrimento de crédito a sectores productivos. Son créditos más cortos, más caros y más fáciles de administrar y evaluar; 2) el creciente cobro de aranceles por todo, incluso tarjetas de crédito, como forma de obtener mayores ingresos; y 3) timba financiera inversiones en activos financieros también como forma de aumentar ingresos”.

“Todas nuestras operaciones, si pedimos un crédito, un préstamo, si queremos cobrar nuestro sueldo, si queremos viajar con la Sube, todo pasa por un banco. Esa es la herencia que dejó un sistema que se fue fortaleciendo en democracia y que en los últimos 15 años ganó más dinero que nunca en 200 años de historia económica de la Argentina”, explican.

La modificación de la Ley de Entidades Financieras es uno de los grandes desafíos de los próximos gobiernos. Una economía basada en la especulación y las finanzas impulsa la fragmentación de la sociedad. Ni Alfonsín, Menem, De la Rua, los Kirchner y Macri cambiaron esa herencia de la dictadura militar. Ojalá la administración gubernamental que viene tenga en cuenta esta demanda fundamental.

Para más info hacer clic en “La pequeña revolución de Martínez de Hoz” 

 

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