No se festeja, se conmemora

Por Liss Navea. Reflexión por el 8M                                                                                                   

Cada año, al llegar el 8 de marzo, esta frase vuelve a sonar en mi cabeza “no se festeja, se conmemora”. Cuesta despegarnos del saludo cliché “Feliz Día”, y en un mundo tan tecnológico la vemos en todos lados: redes sociales, imágenes, fotos que nos llegan, diarios digitales, spot radiales, publicidades en nuestras historias de Instragam o Facebook.

Sin duda, pese al paso de los años, no estamos comprendiendo el verdadero significado que encierra el 8M. Todos sabemos la historia, unos más que otros, pero al parecer, nos olvidamos un poco qué sucedió ese día que determinó que la ONU fije esta fecha durante 1975 como el Día de la Mujer.

Repasemos un poco el pasado. El 8 de marzo de 1857, mujeres que trabajaban en la industria textil de Nueva York organizaron una protesta reclamando por los salarios bajos y las condiciones inhumanas en las que desarrollaban sus labores. En ese momento fueron atacadas por la policía. Dos años después, estas mujeres crearon su primer sindicato para protegerse.

Otro 8 de marzo, pero de 1908, 15.000 mujeres volvieron a salir a calles de Nueva York para exigir equidad salarial, derecho al voto y fin del trabajo infantil. Su eslogan fue “Pan y Rosas”; el pan simbolizaba la seguridad económica y las rosas una mejor calidad de vida.

En 1911, se celebró por primera vez el Día Internacional de la Mujer en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza. La fecha elegida fue el 19 de marzo. Más de un millón de personas salieron a manifestarse por el derecho de voto, de ocupar cargos públicos, derecho al trabajo, a la formación profesional y a la no discriminación laboral.

Pero ese año, un hecho trágico marcaría la lucha de las mujeres: el incendio en la Triangle Shirtwaist Company, el 25 de marzo. Más de 120 trabajadoras murieron calcinadas al no poder salir del edificio donde trabajaban, ya que fueron encerradas por su empleador luego de manifestarse por igualdad de derechos.

Estos antecedentes y muchos otros llevaron a la ONU en 1975 a declararlo como el Año Internacional de la Mujer, con fecha el 8 de marzo. Esto fue para conmemorar la lucha de la mujer a nivel global. Dos años después se llamó a todos los estados a declarar el Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional.

El pasado de nuestras mujeres está marchado por la lucha, el sufrimiento, la protesta y el deseo de la igualdad de derechos. Desde el inicio de los tiempos fuimos consideradas menos, y la pelea de miles de mujeres a lo largo de los años comenzó a tergiversarse y pasó de un recuerdo de la lucha a un día para celebrar. Desde niñas nos enseñaron a celebrar el 8 de marzo y el comercio aprovechó la oportunidad para desnaturalizar más su origen.

Pero a pesar del paso del tiempo, aún seguimos luchando por cosas que no deberían ser. Deberíamos ganar el mismo salario si hacemos el mismo trabajo, deberíamos ser respetadas en todos los ámbitos, deberíamos ser consideradas pares, deberíamos permitirnos salir a la calle sin miedo a que alguien mayor que nosotras en fuerza nos coarte la libertad. Debemos dejar de ser consideradas objetos, envases para la reproducción humana, una simple cara bonita. Aún nos falta mucho.

Hoy, siendo 8 de marzo del 2019, las mujeres volvemos a salir a la calle para pedir por los derechos, para no perder los adquiridos y para lograr muchos otros que nos faltan. Han pasado largos años y aún no maduramos lo suficiente como sociedad para comprender que lo único que nos hace diferente es que nosotras tengamos vagina y ellos, pene.

Un compañero de trabajo decía que había que celebrar por los derechos ganados. Lo de hoy no es una celebración, porque no deberíamos estar peleando por derechos que por naturaleza nos corresponden. Hoy recordamos a todas aquellas mujeres que se animaron a alzar su voz, que dejaron de ser sumisas y comprendieron que el mundo también es para nosotras. Hoy recordamos a aquellas que fallecieron durante la lucha sin bajar los brazos. Hoy nos reivindicamos como mujer y comprendemos que nos sintamos representadas o no, todas somos mujeres y luchamos por lo mismo, ser miradas con igualdad.

Entonces, te propongo que cambiemos el “feliz día” por FELIZ LUCHA, por ellas, por nosotras y por las que vienen.

FELIZ LUCHA MUJERES DEL MUNDO.

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